lunes, 10 de septiembre de 2018

La importancia del seguimiento: Comunidad universitaria, las organizaciones de la sociedad civil y la ciudadanía

Hoy, a propósito del evento Claroscuros de las Elecciones de 2018: un Informe Universitario sobre el Proceso Electoral, dedico esta entrada al reconocimiento de todas y todos aquellos quienes dieron seguimiento al proceso electoral 2017-2018, en especial, a la comunidad universitaria.


Históricamente, la comunidad universitaria —sus alumnos, personas dedicadas a la investigación y a la docencia, y autoridades— han sido un actor fundamental para impulsar la democracia en nuestro país.

Estoy segura de que las universidades y centros de estudios superiores de nuestro país son aliados en el esfuerzo de proteger los derechos político-electorales de la ciudadanía y consolidación de la democracia en nuestro país.

Por ello, celebro iniciativas como el Proyecto Universitario Diálogos por la Democracia, por haberse propuesto el objetivo de impulsar la calidad de nuestra democracia y apoyar a la ciudadanía en la defensa efectiva de sus derechos.[1]

Sin duda, el seguimiento a las campañas en los medios de comunicación y las redes sociales, así como a las determinaciones del Instituto Nacional Electoral, y las sentencias del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, ponen bajo la lupa las áreas de vulnerabilidad democrática que todavía perduran dentro del sistema político.

Gracias a los esfuerzos de todas y todos, podemos asegurar que la democracia avanza con instituciones electorales fuertes e independientes.

Además, diría que la democracia también avanza cuando las organizaciones de la sociedad civil se involucran en los procesos democráticos y monitorean a los partidos y actores políticos, así como a las autoridades gubernamentales y electorales, en su actuación y desempeño.

En los últimos años la supervisión de los procesos electorales por parte de los visitantes extranjeros y, en especial, de las organizaciones internacionales, se ha vuelto cada vez más importante. Su presencia y su análisis contribuyen al fortalecimiento de los estándares de integridad electoral y a mejoramiento de la calidad de las democracias.

El historiador y académico australiano John Keane[2] señala que actualmente vivimos la etapa de la democracia monitorizada y ésta se distingue, precisamente, por la existencia de una sociedad cada vez más alerta sobre los fallos del sistema democrático y los abusos del poder.

La comunidad universitaria, las organizaciones de la sociedad civil y la ciudadanía en su conjunto deben ejercer una vigilancia y una crítica constante sobre todas sus autoridades y todos sus representantes populares, para verificar que su actuación sea conforme a Derecho y conforme su mandato democrático.

En el Tribunal Electoral del Poder Judicial deberemos mantener una actitud reflexiva y crítica, sabiendo que la democracia es un proceso en permanente construcción, el cual debemos ir perfeccionando.

La reflexión y la autocrítica son indispensables para mejorar nuestros procesos comiciales, elevar la calidad de las elecciones y, con ello, fortalecer la legitimidad de nuestra democracia.

En suma, aún hay mucho trabajo por hacer para cerrar la brecha entre lo que es y lo que debe ser nuestro sistema electoral y nuestra democracia.

Este contraste lo encontramos en informes como el mencionado anteriormente, Claroscuros de las Elecciones de 2018: un Informe Universitario sobre el Proceso Electoral, que nos muestran claramente que debemos redoblar esfuerzos para erradicar las malas prácticas electorales que persisten al interior de nuestro sistema político.

Ello nos exhorta también a reflexionar sobre ajustes a las reglas electorales que deben realizarse, a fin de cerrar la brecha entre prácticas reales y el ideal democrático.


Las elecciones de este año son las más observadas y supervisadas en nuestra historia. Sin duda, las recomendaciones que recibimos como resultado de estos ejercicios nos permitirán perfeccionar a nuestro sistema electoral.  

Finalmente, reitero mi reconocimiento a quienes dieron seguimiento en estos comicios, e invito a toda la ciudadanía mexicana a seguir atentas y atentos a los fallos y triunfos de nuestro sistema político para así, continuar fortaleciendo nuestra democracia.


[1] Claroscuros de las Elecciones de 2018: Un informe Universitario sobre el Proceso Electoral, p. 5.
[2] Keane, John, Vida y muerte de la democracia, México, FCE-INE, 2018.

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